Un reportaje fotográfico es un recuerdo para toda la vida y, según a quien contrates, un trabajo artístico que deberías mostrar con orgullo y que, cuando pase el tiempo, te olvidarás de lo que costó y empezarás a darte cuenta de lo que vale.

Como suelo decir, los fotógrafos manejamos sentimientos, recuerdos para toda la vida.
Y eso ni se vende ni tiene precio: tiene valor. Y yo le doy mucho valor a vuestros recuerdos.